Cuándo le Salen los Dientes al Bebé

Pon la fecha de nacimiento y te mostramos la cronología completa de los 20 dientes de leche, con la ventana de tiempo estimada para tu bebé, cuáles deberían haber salido ya y cuál viene después. Y luego, la caída de los dientes de leche y la llegada de los definitivos. Siempre en rangos, nunca en fechas exactas, porque la variabilidad normal es enorme.

🦷 Todo lo que ves son rangos, nunca fechas de cita. Hay bebés que echan el primer diente a los 3 meses y otros que no lo tienen hasta pasado el año, y las dos cosas entran dentro de lo normal. Lo habitual es que el primer diente aparezca entre los 6 y los 12 meses y que los 20 de leche estén completos entre los 24 y los 36 meses. Un retraso aislado casi nunca significa nada: lo que se vigila son las asimetrías marcadas entre un lado y el otro. Esta herramienta es orientativa y no sustituye al pediatra ni al odontopediatra. Cronología tomada de las tablas de erupción de la American Dental Association, contrastadas con la Asociación Española de Pediatría y la Sociedad Española de Odontopediatría.

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Qué hace esta herramienta y por qué nunca te dará un día concreto

Las tablas de erupción dental vienen siempre en edades: incisivos centrales inferiores entre los 6 y los 10 meses, primeros molares entre los 13 y los 19, segundos molares entre los 23 y los 33. Traducir eso a la vida de tu bebé mientras estás con él en brazos preguntándote si ese bulto de la encía es un diente resulta incómodo.

Aquí solo introduces la fecha de nacimiento. La herramienta calcula, para cada uno de los 20 dientes de leche, la ventana de fechas en la que se espera que salga, marca en gris los que ya han pasado esa ventana, señala en azul los que la tienen abierta ahora mismo y te dice cuál es el siguiente. Luego, en las otras dos pestañas, hace lo mismo con la caída de esos dientes y con la salida de los 32 definitivos.

Lo que no vas a encontrar es una fecha suelta del tipo "el 14 de marzo le sale el incisivo". Eso sería inventarse una precisión que no existe. Cuando la American Dental Association dice que el incisivo central inferior sale entre los 6 y los 10 meses, está describiendo cuatro meses de margen para la mayoría de los niños, y todavía queda fuera una minoría perfectamente sana. Dar una fecha concreta genera angustia cuando esa fecha pasa y no hay diente, que es exactamente lo contrario de lo que buscamos.

No pide nombre, ni correo, ni registro. El cálculo se hace entero en tu navegador y la fecha de nacimiento no sale de tu dispositivo.

El orden en el que salen los 20 dientes de leche

Los dientes de leche no salen al azar. Siguen una secuencia bastante estable, aunque las edades se muevan mucho de un niño a otro.

Primero, los de abajo y en el centro. Los incisivos centrales inferiores son casi siempre los dos primeros. Después llegan los centrales superiores, las famosas paletas, que son los que más cambian la cara del bebé en las fotos.

Después, los laterales. Aquí hay una curiosidad: la regla general es que la arcada de abajo se adelanta a la de arriba, y los incisivos laterales son la excepción, porque los de arriba suelen salir antes que los de abajo. Con ellos se completan los ocho dientes de delante.

Luego las muelas, no los colmillos. Esto sorprende a mucha gente. Los primeros molares de leche aparecen antes que los caninos, entre el año y el año y medio aproximadamente, y dejan un hueco visible entre los incisivos laterales y esas muelas nuevas. Ese hueco vacío durante meses es normal y no significa que falte ningún diente.

Después los colmillos, que rellenan justamente ese hueco, y por último los segundos molares, que cierran la dentición de leche. Con ellos el niño llega a sus 20 dientes, normalmente en algún punto entre los 2 y los 3 años.

Si te fijas en la lista que genera la herramienta, verás que las ventanas se solapan mucho entre unos dientes y otros. Es así de verdad: en un mismo mes puede haber tres o cuatro piezas en camino a la vez.

La variabilidad normal es mucho mayor de lo que la gente cree

Este es probablemente el punto más importante de toda la página, y el que más tranquilidad da cuando se entiende bien.

Hay bebés que nacen con un diente. Se llaman dientes connatales, son poco frecuentes y a veces hay que quitarlos porque se mueven demasiado o hacen una herida en la lengua del lactante al mamar, pero existen. Hay bebés que echan el primero a los 3 meses. Y hay bebés que llegan al primer cumpleaños con las encías lisas. Los tres casos caben dentro de la normalidad.

La Asociación Española de Pediatría lo resume así: los primeros dientes suelen salir entre los 6 y los 12 meses y no hay reglas fijas, como en tantas otras cosas del desarrollo infantil. A algunos les salen antes y a otros les tardan más.

Hay además un detalle que casi nadie conoce y que ahorra bastantes sustos años después: el niño que se retrasa con los dientes de leche también se retrasa con los definitivos, y sin ninguna consecuencia. Si el primer diente salió a los 8 meses en lugar de a los 6, es de esperar que el recambio empiece hacia los 7 años en lugar de a los 6. No es un problema, es el mismo reloj biológico funcionando un poco más despacio de principio a fin.

Lo que sí conviene mirar no es el calendario, sino la simetría. Que salga el incisivo central izquierdo y el derecho tarde tres meses más llama más la atención de un profesional que el hecho de que los dos vayan tarde a la vez.

Síntomas reales de la dentición y mitos que conviene tirar a la basura

A la salida de los dientes se le ha echado la culpa históricamente de casi todo lo que le pasa a un bebé en su primer año, que resulta ser justo la etapa con más infecciones, más cambios de alimentación y más noches malas de toda la vida. La coincidencia en el tiempo no es causalidad.

La única revisión sistemática con metaanálisis publicada sobre el tema, de Massignan y colaboradores en Pediatrics en 2016, revisó los estudios existentes y encontró que los signos más frecuentes durante la erupción son, con diferencia, la irritación de la encía, la irritabilidad y el babeo. Por detrás aparecen la pérdida de apetito, el sueño inquieto y la mucosidad. La conclusión que subrayan los autores es la que de verdad importa: ninguno de esos síntomas es específico de la dentición, y atribuírselos puede retrasar el diagnóstico de una enfermedad que estuviera ocurriendo al mismo tiempo.

La fiebre alta no es de los dientes. Este es el mito que más daño hace. En el propio metaanálisis no se pudo calcular una media fiable de fiebre por falta de datos, hasta el punto de que los revisores señalan que sería más apropiado hablar de un ligero aumento de temperatura que de fiebre. La Asociación Española de Pediatría lo dice sin rodeos: si hay fiebre, o los padres notan al niño enfermo o decaído, hay que acudir al pediatra, porque esos síntomas no se deben a la erupción de los dientes. Lo mismo vale para la diarrea, los vómitos y el malestar importante.

Otro clásico: que el bebé se meta las manos en la boca a los 3 meses no significa que le estén saliendo los dientes. A esa edad el bebé descubre el mundo llevándoselo a la boca, y lo que tiene más a mano son sus propios puños. Los dientes ya están formados dentro de la encía, sí, pero lo más probable es que no asomen hasta tres o cuatro meses más tarde.

Qué ayuda de verdad cuando le están saliendo, y qué no hacer nunca

El punto de partida es que la salida de los dientes es un proceso normal y no hay que medicalizarla. Dicho eso, hay noches en las que el bebé está claramente incómodo y algo se puede hacer.

Lo que funciona es la presión y el frío. Un mordedor, el chupete enfriado en la nevera, frotarle la encía con el dedo limpio o pasarle una cucharilla fría. De hecho, los estudios apuntan a que buena parte del alivio que se atribuye a los geles de encías viene simplemente de la presión que se hace al aplicarlos, no del producto. Deja que muerda todo lo que quiera, siempre que sean objetos seguros que no puedan desprender trozos: una zanahoria cruda, por ejemplo, es un riesgo de atragantamiento serio.

Si una noche concreta no duerme por esto, se puede dar paracetamol o ibuprofeno por vía oral a la dosis que corresponda por peso. Por vía oral, no aplicado sobre la encía. Durante el día casi nunca hace falta, entre otras cosas porque todo molesta más de noche.

Los geles con benzocaína, no. Pueden provocar metahemoglobinemia, un trastorno de la sangre que reduce el oxígeno que transporta y que puede llegar a ser grave. La agencia estadounidense del medicamento contraindicó expresamente estos productos en menores de 2 años tras revisar más de un centenar de casos, algunos mortales, y la Asociación Española de Pediatría los desaconseja igualmente.

Los collares de ámbar, tampoco. No tienen ningún efecto demostrado sobre la dentición y sí un riesgo real de estrangulamiento y de atragantamiento con las cuentas, como cualquier objeto colocado alrededor del cuello de un bebé. Hay muertes documentadas y advertencias sanitarias expresas al respecto. Que sea un remedio popular y de aspecto inofensivo no lo convierte en seguro.

La higiene empieza con el primer diente, no cuando el niño sabe escupir

En cuanto asoma el primer diente ya puede tener caries, porque los dos ingredientes necesarios están presentes desde ese mismo día: bacterias y azúcares en contacto prolongado con el esmalte.

Cepillado desde el primer diente, dos veces al día, después del desayuno y antes de acostarle, con un cepillo del tamaño adecuado a la boca del bebé. La Asociación Española de Pediatría recomienda para esos primeros dientes una pasta con 1000 partes por millón de flúor, en una cantidad del tamaño de un grano de arroz. La del cepillado de la noche es la aplicación que más importa.

Nada de dormirse con el biberón de leche ni de ningún otro líquido azucarado. Es el mecanismo clásico de la caries de la primera infancia, porque el líquido se queda bañando los dientes de delante durante horas. Después de la erupción dentaria conviene también evitar las tomas nocturnas prolongadas y continuas. Y nunca mojar el chupete en azúcar, miel o líquidos dulces.

La caries se contagia. Es una infección, y las bacterias que la producen pasan de los adultos al bebé. Por eso se desaconseja compartir cucharas, vasos y cepillos, y limpiar el chupete con la propia boca antes de dárselo. Cuidar la boca de los padres es, literalmente, cuidar la del bebé.

La primera visita al odontopediatra se recomienda antes del primer cumpleaños o, como muy tarde, al salir el primer diente. No es para tratar nada, es para revisar el riesgo de caries y para que la primera experiencia del niño en un gabinete dental no sea el día que le duele algo.

Cuándo se caen los de leche y cuándo llegan los definitivos

El recambio empieza alrededor de los 6 años y termina hacia los 12. En la herramienta lo tienes desglosado diente a diente, pero hay tres cosas que conviene saber de antemano.

El primer diente definitivo no sustituye a ninguno. Las muelas de los 6 años, los primeros molares permanentes, salen por detrás de todos los dientes de leche, sin que se caiga nada. Es una de las razones por las que pasan tan desapercibidas: muchos padres las descubren años después y creen que son de leche. Son definitivas desde el primer día y hay que cuidarlas como tales.

Los dientes de arriba salen más grandes y con separación. Cuando llegan los incisivos centrales permanentes suelen dejar un espacio entre ellos que se cierra solo cuando erupcionan los laterales y los caninos. No hace falta hacer nada.

La doble fila de dientes es habitual y casi siempre se resuelve sola. Los incisivos inferiores permanentes suelen erupcionar por detrás de los de leche, que todavía no se han caído, y durante unas semanas el niño parece tener dos filas. La literatura pediátrica española es clara en que la erupción discretamente hacia dentro de los incisivos inferiores no debe considerarse patológica. Si el diente de leche no se cae en un par de meses, se comenta en la revisión.

Después hay un periodo de calma de un año o más, entre los incisivos y los premolares, en el que no sale nada nuevo. También es normal. Y el último acto son las muelas del juicio, entre los 17 y los 21 años, con la particularidad de que hay personas que nunca las desarrollan y eso tampoco es un problema.

Cuándo merece la pena consultar

La inmensa mayoría de las consultas por dientes se resuelven con tranquilizar a la familia. Estas son las situaciones en las que sí tiene sentido llamar.

Fiebre, decaimiento, diarrea o vómitos. No por los dientes, sino precisamente porque no son de los dientes. El riesgo de atribuirlo todo a la dentición es que se pase por alto una infección que sí necesita atención.

Asimetrías llamativas. Que en un lado de la boca haya salido un diente y su gemelo del otro lado siga sin aparecer meses después es el hallazgo que más interesa a un odontopediatra, mucho más que un retraso general.

Ausencia total de dientes bastante después del año. Suele ser simplemente un ritmo lento, y con frecuencia hay antecedentes familiares idénticos, pero es motivo razonable de comentario en la revisión del pediatra. Los retrasos generalizados de la dentición de leche se asocian a factores generales, mientras que cuando solo afecta a la dentición definitiva las causas suelen ser locales.

Pérdida prematura de un molar de leche por una caries o un golpe. Es más importante de lo que parece: el hueco puede cerrarse y dejar sin sitio al diente definitivo que iba a ocuparlo, y a veces hace falta un mantenedor de espacio.

Golpes en los dientes de leche. El germen del diente definitivo está justo encima, y un traumatismo fuerte en un incisivo temporal puede afectarlo.

Y una advertencia general que da la propia Asociación Española de Pediatría: la salida de los dientes no se trata, y no es necesario acudir al médico por ese motivo. Esta herramienta te da un mapa orientativo, no un diagnóstico. Quien valora a tu hijo es su pediatra y, para todo lo dental, su odontopediatra.

De dónde salen estos datos

Los rangos de erupción y de caída, diente a diente, están tomados de las tablas de erupción dental de la American Dental Association, que son la referencia más difundida internacionalmente y las que publican los servicios de salud pública reproduciéndolas con crédito expreso. Se han usado sus dos tablas: la de dentición primaria, con las edades de salida en meses y de caída en años, y la de dentición permanente.

Esos rangos se han contrastado con fuentes españolas: el artículo La erupción dental normal y patológica, publicado en Form Act Pediatr Aten Prim por la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, del que salen el orden de erupción, la fisiología y todo el apartado de cuándo sospechar un problema; los materiales del grupo PrevInfad de la Asociación Española de Pediatría en su portal En Familia, que son la base de los apartados de síntomas, alivio e higiene; y las recomendaciones de la Sociedad Española de Odontopediatría para la primera visita y la prevención de la caries.

Toda la cronología vive en un único fichero de datos del proyecto, con las fuentes citadas en su cabecera, para que la herramienta y este texto no puedan desincronizarse.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad sale el primer diente?
Lo habitual es entre los 6 y los 12 meses, y casi siempre son los dos incisivos centrales de abajo. Pero hay bebés que nacen con un diente y bebés que pasan del año sin ninguno, y ambos extremos pueden ser normales.

¿La salida de los dientes da fiebre?
No. Puede haber una décima más de temperatura, pero la fiebre como tal no se atribuye a la dentición. Si el bebé tiene fiebre o lo notas decaído, hay que buscar otra causa y consultar al pediatra.

¿Por qué mi bebé de 3 meses se muerde las manos?
Porque a esa edad explora el mundo con la boca, no porque le estén saliendo los dientes. Sus dientes ya están formados dentro de la encía, pero lo más probable es que tarden aún tres o cuatro meses en asomar.

¿Cuándo se le habrán salido los 20 dientes de leche?
Normalmente entre los 2 y los 3 años. Los últimos en llegar son los segundos molares.

¿Puedo usar un collar de ámbar o un gel para las encías?
Mejor no. El collar de ámbar no tiene beneficio demostrado y sí riesgo de estrangulamiento y atragantamiento. Los geles con benzocaína están contraindicados en menores de 2 años por riesgo de metahemoglobinemia. Frío, presión y, si hace falta una noche concreta, paracetamol o ibuprofeno por boca.

¿Se guardan mis datos?
No. La fecha de nacimiento se procesa dentro de tu navegador y no se envía a ningún servidor. No hay registro ni formulario.

Revisado por Javier Andreo

Fundador de OCC · Actualizado: Agosto 2026